miércoles, 17 de enero de 2018

GRASLEI Y KORENLEI (GANTE - BÉLGICA)


Gante, que maravilla de ciudad. La capital de Flandes Oriental, es capaz de transportarnos a otras épocas paseando por sus preciosas calles llenas de edificios históricos perfectamente conservados.

Unas calles que en horas punta se llenan de juventud, centenares de estudiantes que acuden a sus quehaceres diarios en la famosa universidad. (Se calcula que el 20% de la población es estudiante), dando una enorme vida cultural y social a la ciudad, plagándola de eventos culturales de todo tipo y añadiendo a eso centenares de locales en los que la vida nocturna es una constante durante los meses lectivos.
 
Pasear por Gante por primera vez, nos lleva seguir una ruta muy marcada visitando sus tres famosas torres, y en la que podemos divisar decenas de puntos de interés, pero sea cual sea la ruta que tomemos, nuestro primer descanso debe ser sin dunda a orillas del rio Lys.

Seguramente los divisemos desde el famoso puente de San Miguel, los muelles de Graslei y Korenlei, son sin duda uno de los iconos de la ciudad. Ahora sin uso comercial original, estas dos calles suelen ser punto de descanso y esparcimiento de los turistas que visitan la ciudad, que aprovechan la ocasión para sentarse en sus orillas, y tomar decenas de fotos con los pintorescos edificios de fondo.

Graslei (muelle de las hierbas) y Korenlei (muelle de los granos), fueron importantes puntos comerciales hace siglos, en ellos se desarrollaba la mayor parte de las actividades comerciales de la ciudad. Así en cada una de las dos calles podemos divisar una gran cantidad de edificios que actuaban como sedes gremiales, los que vemos en la foto son los pertenecientes a Graslei, por detrás de ellos se aprecia la torre del reloj, perteneciente al antiguo edificio de correos de Gante.

El sol iluminaba radiantemente en un frio día de febrero y nosotros descansábamos después de comer a orillas del rio, planeando el siguiente movimiento, había que aprovechar al máximo las horas de luz ya que en un par de horas empezaría a ponerse el sol, lo cual a decir verdad no nos importó demasiado, ya que aunque la temperatura bajo rápidamente, abrigados con todo lo que pudimos nos lanzamos a inmortalizar la ciudad de noche.






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